** EL CALMO
Nunca ha sido un virtuoso
Tebaldo de la Peña
en el difícil arte
de decir lo que piensa
Nunca labró una rima
ni lustró con franela
al inquieto exhabrupto
que descarta la ofensa
como norma de vida
Tebaldo de la Peña.
Su adultez lisa y llana
acató con frecuencia
tanta disparidad
entre hambre y opulencia
solo por no saber
demostrar entereza
aunque acabó gimiendo
como quien se flagela.
Entre largas mateadas
Tebaldo de la Peña
apiló frustraciones
solo por ser honesta
su esperanza de vida
tan lejos de las ciencias
que solo por la radio
y algún loro poeta
supo de su existencia
mas allá, monte afuera.
Siempre anduvo a los tumbos
como buena madera
herida en la jangada
de astillada corteza
sin reclamar siquiera

un lugar en la hacienda
para agitar en parte
su bronca de ginebra
Pobrecito, dijeron
los que armaron la rueda.
El patrón lo gorreó
y ni puteó siquiera.
Su amalgama de huesos
rodó por la catrera
y una pava bullendo
sobre la brasa incierta
se convirtió en testigo
de aquel corte de venas
asestándole un poco
de natural vergüenza
a su ignota existencia
Tebaldo de la Peña.-

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