** MIL y UNA FRUSTRACIONES
Debiera saber un poco más
de mi vértigo
o de ese raro instinto
que asola, vaya usted a saber
cuál de todos mis torrentes internos,
como si bulleran de a uno
entre la permanencia de los logros postergados.
Tal vez allí pernocte la razón
como engarzada en una latencia póstuma
y saque brillo a tantos disfraces de ocasión
como vidas anteriores sepa recrear.
Debiera aclimatarme algunas veces

a esta insípida muestra de placer frustrado
e invocar lentamente, casi sin intentarlo,
aquellos tiernos desvaríos
de mi cuasi adolescencia
rebosante de histriónicos y fraguados desvelos.
Debiera de asumir
aunque tan solo fuera para salir del paso
que nadie que se precie de morir recordando
ha de poder sentarse en un rincón de privilegio
solo por ser innata su predisposición a las lágrimas
ante lo inevitable del serpenteo del tiempo.

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