** VOCACION DE BURGUES
Supe reirme con ganas, mi querida inocencia,
del burguesito virtual que se bebió de pronto
la sal de mi paciencia.
No espero su perdon ni siquiera el desvelo
por esa esrafalaria manía de creerse
un sólido magnate
a espaldas de este pueblo.
No espero su perdon, mi querida inocencia,
por matarme de risa con mis mejores armas
de sus investiduras, de su paso arrogante
y de esa voluntad que muestra con empeño
cada vez que se alista para emprender el viaje
hacia lo que vislumbra será solo el comienzo
de sus horas de gloria
en el limbo paterno.
Para que se haga fuerte en nombre del capricho,
funde sus intenciones en el crisol del hambre
previendo lo carnal en su pérfida agenda
cuando su cholulismo bucea en el desastre.
No espero ya el perdón del servil burguesito
cuyas cuestiones tácticas, mi querida inocencia,
asignan al pecado el rarísimo efecto
de compartir la mesa de sus dorados sueños
con las atribuladas loas
de algún paciente siervo.
Jerarca trasnochado entre sus nobles pares
de sinrazon altiva, de miles de aspavientos,
mientras la mezquindad siempre bien entendida
viste sus etiquetas ante el obrero hambriento.
Me río sin miramientos, mas no exijo perdones
me río de su existencia de corte avasallante
y de su voluntad que a tientas deja márgen
para que mi impotencia
insista en ser amable.-

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